jueves, 1 de diciembre de 2011

SUPRIMAMOS LA PAC, YA

Subsidios agrícolas
Por Daniel Rodríguez Herrera

Johan Norberg comentó una vez que sólo quedan tres economías centralmente planificadas: Corea del Norte, Cuba y la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea. La PAC es el conjunto de subsidios agrícolas, cuotas de producción e importación y aranceles con que los políticos europeos pretenden gestionar eficazmente la agricultura del continente; y claro, fracasan miserablemente en el intento.
Se supone que el objetivo es lograr que los trabajadores del campo no pierdan sus empleos por la insuperable competencia de los productos que vienen del Tercer Mundo. Sin embargo, según Oxfam, entre los mayores beneficiarios de estas ayudas están la reina de Inglaterra, el príncipe de Mónaco y la duquesa de Alba, títulos que no sugieren en principio actividad laboral alguna relacionada con el campo. Mientras, decenas de miles de explotaciones familiares cierran en España. No es que esto último sea necesariamente malo, pues probablemente sus trabajadores resulten más productivos para la economía y reciban mayores ingresos en otras actividades. Pero demuestra que la burra que se nos vende con la PAC no da la leche prometida.

El socialismo de todos los partidos ha hecho recientemente su reaparición con este asunto. El Gobierno Zapatero logró que la Corte Europea de Justicia anulase la reforma de las ayudas al algodón negociada por Moraleda y Espinosa nada más aterrizar en sus cargos. Y el Partido Popular exigió que se aprovechase la circunstancia para negociar mejores condiciones para los agricultores españoles del ramo. Por supuesto, nadie defendió la necesidad de eliminar por completo los subsidios, cuotas y aranceles, que nos obligan a todos los consumidores españoles a pagar más caras las prendas de algodón que vestimos. Nadie pensó tampoco que ese ahorro permitiría a los españoles consumir más en otras cosas, beneficiando a las empresas que las producen, e invertir más en negocios más provechosos que el de cultivar algodón en Murcia y Andalucía.

Los subsidios, de todo tipo, son como una droga: adictos que podrían vivir perfectamente sin ella si no la hubieran consumido nunca, ahora no pueden concebir su existencia sin dosis cada vez mayores. De modo que, si los subsidios no logran que los productos sean suficientemente baratos, se restringe la importación de alternativas del extranjero. Eso arruina los agricultores de los países pobres, que ya no pueden vender sus productos en los mercados protegidos. Debido a ello, muchos emigran para poder trabajar en dichos mercados. Por eso los gobiernos ponen barreras de entrada a la inmigración y dan millones de euros de los contribuyentes: para aliviar la pobreza, que es "la causa" de la inmigración.

En definitiva, se trata de una carrera en la que las intervenciones políticas dan lugar a más intervenciones políticas, que intentan resolver los desaguisados creados por las anteriores.

Hay alternativas, no obstante. En 1984 Nueva Zelanda eliminó por completo los subsidios agrícolas, convirtiéndose en el único país desarrollado en carecer de ellos, si exceptuamos, por razones obvias, ciudades-estado como Singapur. Desde entonces, su producción agrícola ha crecido un 40%, así como la participación de ésta en el PIB (del 14 al 17%). La productividad ha crecido una media del 6% anual, frente al 1% de antes de que desaparecieran las ayudas.

Las razones de este éxito son sencillas: al verse en la intemperie del mercado libre, los agricultores tuvieron que adaptarse a él, reduciendo costes, diversificando el uso de la tierra y prestando atención a los cambios en la demanda. O sea, lo que hacen las empresas normales.

Y es que la desaparición de la PAC no implicaría la desaparición de la agricultura en la Unión Europea, sólo su modernización y adaptación a las necesidades del mercado. Y un ahorro considerable para nuestros bolsillos, naturalmente.

Los subsidios, las importaciones de alimentos y los aranceles son los temas de mayor interés para los países en desarrollo

En el ámbito del actual sistema mundial de comercio regido por la OMC, los países ricos gastan miles de millones de dólares al año en apoyo a su sector agrícola. En 2002, el apoyo directo a los agricultores de los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) ascendió en conjunto a cerca de 235 mil millones de dólares EE UU, tres cuartas partes del total del apoyo estimado de la OCDE de 318 mil millones de dólares. Los subsidios de este grupo de países, según se ha informado a la OMC, constituyen más del 90 por ciento de las medidas de apoyo interno y subsidios a la exportación que distorsionan el comercio, informa la FAO.

La cifra resulta particularmente asombrosa considerando que en los países de altos ingresos, como los miembros de la OCDE, la agricultura sólo emplea a cerca de un 5 por ciento de la fuerza de trabajo y aporta apenas el 2 por ciento al producto interno bruto (PIB). Pero en los países de bajos ingresos, este sector proporciona empleo a un 70 por ciento de la fuerza de trabajo y participa en el PIB con un 36 por ciento.

Los subsidios a los productores agrícolas del mundo desarrollado repercuten negativamente en la agricultura de los países en desarrollo en distintas formas. Al permitir a los agricultores y las agroempresas poner en el mercado internacional sus productos a precios muy inferiores al valor de producción eliminan de la competencia a los productores del mundo en desarrollo. También alientan un exceso de oferta, que abate más todavía los precios agrícolas mundiales, y reduce los ingresos de los campesinos pobres o los excluye definitivamente de la actividad comercial.

"Los subsidios agrícolas en los países en desarrollo distorsionan el mercado mundial –señala el Director General de la FAO, Jacques Diouf-, y en muchos casos impiden a los agricultores de los países en desarrollo competir internacionalmente".

El Banco Mundial calcula que los subsidios a la agricultura de los países de la OCDE les cuestan más de 30 mil millones de dólares EE UU al año a los agricultores de los países pobres. Otros estudios duplican esa cifra. A la vez, el Banco ha calculado que la eliminación de todos los subsidios se traduciría en una ganancia adicional de 250 mil millones de dólares EE UU al año para el sector agrícola, de lo cual alrededor de 150 mil millones de dólares correspondería a los países de ingresos bajos y medios.

Las importaciones de alimentos, cuestión de seguridad
Los subsidios también están, por lo menos en parte, en la raíz de una tendencia al aumento de la importación de alimentos en los países pobres. Las investigaciones de la FAO revelan que en el decenio de 1990 las importaciones de alimentos básicos en los países en desarrollo aumentaron 5,6 por ciento al año (tasa que aumenta al 6,9 por ciento en los países de bajos ingresos con déficit de alimentos), y prevén que esta tendencia se mantenga en los próximos años. En conjunto, las importaciones de alimentos del mundo en desarrollo han crecido un 60 por ciento desde 1980.

Se trata de una situación con significativas consecuencias para la seguridad alimentaria.

"La capacidad de los países en desarrollo de obtener divisas limita la contribución de las importaciones de alimentos a la seguridad alimentaria –explica Hartwig de Haen, Subdirector General de la FAO y responsable del Departamento Económico y Social de la Organización-. Reducir el déficit de alimentos con importaciones comerciales no siempre es una posibilidad realista para casi todos los países".

Alexander Sarris, titular de la Dirección de Productos Básicos y Comercio, añade que la participación cada vez mayor de las importaciones baratas de alimentos también puede desincentivar la inversión en agricultura en los países importadores y fomentar que los gobiernos desatiendan el sector. "Un gran crecimiento de las importaciones puede socavar una producción interna que de otra manera sería viable –señala Sarris-, donde hay pocas otras oportunidades para utilizar los recursos productivos".

Los aranceles siguen sobre el tapete
Si bien en general se ha reducido el promedio de los aranceles después de la ronda Uruguay de negociaciones de la OMC, los países ricos siguen imponiendo elevados derechos a algunos productos para proteger a sus productores. Estas "crestas arancelarias" –que a veces ascienden hasta el 350 por ciento- a menudo se concentran en productos que los países en desarrollo tienen interés en exportar. Entre estos productos figuran algunos básicos importantes como el azúcar, los cereales y el pescado; el tabaco y algunas bebidas alcohólicas; fruta y hortalizas; y productos de la industria alimentaria con elevado contenido de azúcar.

sábado, 20 de agosto de 2011

Philip Whyte: "La eurozona podría tardar una década en volver a estabilizarse"


La institución es una de las principales defensoras de la unión monetaria. Aún así, sus perspectivas para la región son sombrías, y advierte que podría no sobrevivir.


El Centro para la Reforma Europea (CER, por su sigla en inglés), es uno de los centros de estudios más influyentes del Reino Unido y un decidido promotor de la eurozona. Por eso resulta aún tan sorprendente escuchar las sombrías proyecciones con que están siguiendo los problemas de la región. “No creo que bajo la actual situación de las instituciones europeas puedan resolver la crisis de confianza en la eurozona”, declaró el investigador senior del CER, Philip Whyte, desde sus oficinas en Londres.

Aunque la crisis tiene solución desde el punto de vista económico, dice, no parece haber capacidad política para aplicarla. Y si no se avanza pronto, la unión monetaria como la conocemos hoy desaparecerá. Y Whyte no está hablando sólo de socios menores, como Grecia. “No imagino a Italia dentro de una zona euro reducida, y quizás tampoco a Francia”.

Pero incluso si la peor amenaza es evitada, y el bloque se mantiene unido, el futuro se ve sombrío. La recuperación de la región tardará al menos cinco años. “Y podría pasar una década antes de que vuelva a estar en un paso sostenible”.

El CER está elaborando propuestas para evitar un colapso que entregarán a las autoridades en las próximas semanas. Una de ellas es la creación de un bono europeo común, que unifique el financiamiento del bloque.

Entre los miembros del centro hay reconocidas figuras, como el columnista de Financial Times, Martin Wolf, y también personajes cercanos a nuestro país, como el ex ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

- ¿Por qué es tan importante un bono europeo común?
- En la primera década de la eurozona hubo una convergencia gradual de los rendimientos de los bonos. Grecia, Italia, y otros vieron sus tasas de interés casi igualarse con las de Alemania. Pero desde la crisis financiera global hemos visto una polarización de los rendimientos. Grecia fue el primer país que se distanció, luego Irlanda y Portugal y ahora la gran pregunta es si Italia y España seguirán el mismo camino. Evitar el contagio es crítico porque de lo contrario la zona euro podría no sobrevivir. Pero mientras los 17 estados miembros sigan teniendo sus propios mercados de bonos nacionales, parece difícil. La duda es si Alemania estará dispuesta a poner su propia calificación de crédito al servicio del resto. Alemania actualmente garantiza los bonos del fondo de estabilidad europea para países como Grecia, pero casi nadie cree que Grecia podrá pagar y terminará declarando el default. Si Grecia quiebra en dos o tres años, los contribuyentes alemanes terminarán pagando de todas formas, y no es sólo Grecia. También están Portugal y eventualmente España e Italia. Entonces, el punto es bajo qué esquema Alemania pierde más.

El problema es que no hay interés en Alemania por adoptar un bono común europeo. Y nada se puede aprobar sin su visto bueno.

- ¿Entonces es inviable?
- Si la crisis se profundiza en los próximos meses, y es muy probable que así sea, el tema del euro bono seguirá en la agenda, ya sea que gane impulso político en Alemania o no.

- ¿Al final tendrán que aceptar?
- No sé si tendrán que aceptarla, pero si no lo hacen me siento muy escéptico de la capacidad de varios de los miembros para mantenerse dentro de la eurozona.

- ¿Cuál sería el peor escenario?
- No creo que Italia se mantendría como un miembro y potencialmente quizás tampoco Francia. Los mercados de bonos están penalizando a todos los países donde perciben que las finanzas públicas no están siendo bien manejadas y todavía no deciden si Francia está en el lado de Alemania o de España y Italia.

- ¿Cuáles son las posibilidades de que la eurozona sobreviva?
- No creo que la actual situación de las instituciones sea suficiente para resolver la confianza en la eurozona. Los políticos europeos tendrán que demostrar mucho valor y determinación dando mayores pasos institucionales para restablecer la confianza. El mayor problema es que la solución económica más evidente no tiene respaldo democrático de algunos de los países más importantes, como Alemania. Esta crisis no es tanto económica. Las cifras agregadas de deuda y déficit en la eurozona no son mucho peores que en EEUU. Pero esta es una crisis política e institucional.

- ¿Cuánto tardará en recuperar un camino estable?
- Pueden ser entre cinco años y una década antes de que veamos a la eurozona en un ritmo de crecimiento sostenible. Muchas cosas tienen que ocurrir antes. Primero, los países más endeudados deben implementar reformas y aumentar la competitividad. Tendrán que demostrar que pueden crecer suficientemente rápido como para pagar su deuda y eso es algo que ahora está en duda. Y deberá haber un rebalanzamiento del crecimiento en la eurozona con Alemania tomando una mayor parte. Alemania se jacta de su enorme superávit comercial y al mismo tiempo critica a los países del sur por sus grandes déficit de cuenta corriente y su elevada deuda. Pero ambas cosas son las dos caras de una misma moneda. Alemania no tendría grandes superávit si Grecia y España no estuvieran tan endeudados.

- ¿Para la eurozona el dilema es seguir avanzando en su integración o morir?
- Exactamente, pero los avances hacia una mayor integración afrontan fuertes barreras democráticas, particularmente en Alemania. Cuando Alemania se unió a la zona euro, se les garantizó a los electores que todos respetarían las reglas y no necesitarían un sistema de transferencias desde los países ricos a los pobres. Pero esas reglas no evitaron la crisis. Ahora los alemanes están financiando a los países pobres y están reaccionando contra eso. Así que la canciller Angela Merkel está en una posición extremadamente difícil porque por una parte, cuando mira hacia Europa, se da cuenta de que se necesitan grandes pasos institucionales para restaurar la confianza, y cuando mira hacia dentro de Alemania, está confrontada con una población que no comprende las raíces de la crisis y están muy enojados.

- Inglaterra no parece comprometida con una solución
- Para Inglaterra es una situación increíblemente difícil porque nunca quiso ser parte de la moneda común. La mayoría de los electores y los dos mayores partidos eran muy escépticos de la eurozona. Si el gobierno se involucrara ahora sería muy difícil justificarlo ante los electores.

- ¿Y estaría dispuesta a una mayor integración política?
- Por el contrario. Mi percepción es que eso aumentaría las posibilidades de que Inglaterra abandone la Unión Europea definitivamente.


viernes, 19 de agosto de 2011

Impulsor del euro estima que la moneda “está al borde del precipicio”

Jacques Delors, primer presidente de la comisión europea

En paralelo, Paul Krugman dijo que España e Italia se salvarían de la crisis.

  
El primer presidente de la Comisión Europea e impulsor de la creación del euro cree que la moneda única y el proyecto comunitario corren un serio peligro de extinción, mientras que el al otro lado del Atlántico, el Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, aseguró que EEUU y Europa compiten por quién lo hace peor.

“Abramos los ojos: el euro y Europa están al borde del precipicio”, dijo el ex político francés Jacques Delors en una entrevista con el diario suizo Le Temps, en la que afirmó que los dirigentes europeos no son conscientes de la gravedad del momento.

Según Delors, sólo cerrando filas, con más poder unificado para Bruselas y con una verdadera voluntad política, se salvará el proyecto que él dirigió y que ahora atraviesa una crisis sin precedentes.

El principal problema, en su opinión, es que los líderes de las dos grandes potencias políticas de la eurozona, el presidente Nicolas Sarkozy y la canciller Angela Merkel, “formulan respuestas vagas e insuficientes” frente a la crisis. “O los Estados miembros aceptan la cooperación económica reforzada que siempre reclamé o le trasladan poderes suplementarios a la Unión”, argumentó el expresidente de la Comisión, partidario de mutualizar las deudas soberanas “hasta el 60% de su PIB, el umbral del Tratado de Maastricht”.

El ex político también criticó la creación del puesto de ministro de Finanzas del euro. “Es una idea extravagante” señaló.

“¿Quién lo hace peor?”


El estadounidense ganador del premio Nobel, Paul Krugman, quien afirmó que España e Italia probablemente sobrevivirán a la crisis, también advirtió sobre las difíciles circunstancias que enfrentan EEUU y la eurozona.

En su blog ‘La conciencia de un liberal’, publicado en The New York Times, destacó que las políticas impulsadas por el Banco Central Europeo no han logrado beneficiar a la colectividad de naciones.

“Es una carrera entre Estados Unidos y Europa: quién puede empeorar más una situación que ya es mala”, advirtió. “Los dos competidores están haciendo su mejor esfuerzo”.

lunes, 15 de agosto de 2011

Jamil Salmi, coordinador de educación terciaria del Banco Mundial: "Nunca la educación es gratuita"


Calidad y equidad deben ser, según este economista que vino a Chile invitado por la UDP, los conceptos matrices de un sistema justo de financiamiento de la educación superior. Por eso impulsa la idea de que los alumnos paguen sus estudios después de egresar, con descuentos proporcionales a los ingresos que obtengan en el mundo laboral.  

¿Qué buscan los jóvenes en la educación superior? Depende. La mayoría de los polacos no estudia tiempo completo, la carrera "top" en Uruguay es contabilidad, la mayoría de los centroamericanos desea ser abogado y los asiáticos, ingenieros.
¿Cómo se debe financiar la educación superior? Depende. En EE.UU. se traspasan fondos de enseñanza e investigación a los equipos deportivos, en Francia los alumnos protestan porque los aranceles aumentarán $2 mil al año, en China se cobra sólo a los alumnos de pregrado y en Argentina, sólo a los de posgrado.
¿Cómo se debe organizar el sistema de educación superior? Depende. Dinamarca apuesta por un ministerio de educación superior fuerte, en Costa Rica el poder reside en un club de rectores de cuatro de las cinco universidades públicas y en EE.UU. hay una autoridad para cada uno de los 50 estados.
Así de gráfico es el economista marroquí y coordinador de educación terciaria del Banco Mundial, Jamil Salmi, para mostrar que en educación superior hay ejemplos para todo y, además, no existe una sola solución a un mismo problema.
Pese a esa diversidad, el experto -que integró la misión OCDE-Banco Mundial que elaboró un crítico informe sobre el sistema de educación superior chileno en 2009- hace ver que hay criterios a la luz de los cuales nuestro país no sale bien parado. En particular, respecto de las ayudas estudiantiles.
"Es extraño ver un país donde en función de los resultados de la PSU y el tipo de institución que se elige para estudiar, los alumnos, aun siendo del mismo país, tengan derechos y beneficios diferentes", dice Salmi, en referencia a la existencia de un fondo solidario sólo para universidades tradicionales bastante más blando en sus condiciones y tasas de interés que el crédito con aval del Estado (CAE) vigente para el resto.
-En el informe planteaban la necesidad de tender a un solo sistema.
-Sí, de un sistema como el de Australia, Nueva Zelandia o Reino Unido, donde los estudiantes pagan en la proporción de sus ingresos, vía impuestos o pagos al seguro social.
-O sea, estudian gratis y pagan después de egresar.
-Sí, pero pagan un monto relativo a sus ingresos. Esta fórmula permite asegurar que a lo largo de la vida profesional los estudiantes paguen su deuda y los protege si tienen desempleo, problemas familiares, accidentes, o están en empleos que no tienen ingresos muy altos.
-Eso tiene la ventaja de que si a la institución le van a pagar según el desempeño laboral del egresado, no le va a convenir que salgan mal preparados.
-En muchos países no dan crédito a alumnos de instituciones de mala calidad. Estados Unidos, en los años 80, tenía altos niveles de morosidad de los egresados y era justamente porque estudiaban en instituciones de mala calidad. Entonces el gobierno decidió no permitir el acceso al crédito para estas instituciones.
-¿Qué pasa en sistemas así cuando un alumno se cambia de carrera o se atrasa?
-Ese es un problema que muchos países en desarrollo tienen: altas tasas de fracaso. Y las instituciones deben preocuparse de eso. Una universidad privada colombiana llamada
Uniminuto de Dios creó la figura del vicerrector de primer año para trabajar, porque se dieron cuenta de que mucho del fracaso ocurre en primer año. Él debe asegurarse que los alumnos no sólo tengan los recursos económicos para estudiar, sino también los psicológicos y académicos.
-Es una crítica que se hace al modelo argentino: es gratis, pero pocos terminan y las carreras se alargan.
-De Argentina se dice que es un sistema democrático: todos pueden entrar y nadie paga. Pero al final del día, ¿quién se gradúa? ¿Quién se beneficia más del sistema? Los mejor preparados, que vienen de mejores colegios. Hay que tener cuidado.
-En el caso del CAE, los bancos tienen un riesgo bajísimo, porque si el alumno no paga, el Estado responde. ¿No es raro que tenga una tasa tan alta y que además el Estado deba comprar parte de la cartera de deuda para que los bancos se interesen?
-Hay que ver qué es lo que no ha funcionado. El sistema con los bancos es difícil de implementar. Canadá y EE.UU. lo tenían y ya no. Por eso recomiendo mirar sistemas como el de Australia, que ha funcionado bastante bien. Al principio puede ser costoso para el Estado, pero después es mejor, porque hay un flujo regular de parte de los egresados y no hay manera de escapar, porque se descuenta automáticamente. Eso sí, con un techo: no pueden pagar más allá de una proporción de su sueldo.
-¿Es posible tener educación superior gratis y de calidad en un país en vías de desarrollo como Chile?
-Nunca la educación es gratuita. Puede ser gratis para los estudiantes, pero alguien está pagando, y hay que ver quién paga y para quién. Las mejores universidades públicas de Brasil son gratuitas y en ellas estudian los alumnos que vienen de colegios privados. Eso no es democrático, ni justo ni equitativo. Siempre hay que preguntarse quién se va a beneficiar. Los únicos países en el mundo donde no hay pago de matrícula, hay buena calidad y equidad, son los países escandinavos y Suiza. Pero son países ricos, donde las personas pagan 50% de sus ingresos en impuestos.
-Influye mucho la desigualdad que viene del sistema escolar.
-Mucho de lo que pasa hoy en la educación superior es fruto de lo que ha pasado o no a nivel de primaria o secundaria. El tema de la equidad tiene dos dimensiones: las barreras financieras y la barrera que es la preparación académica. Hay que hacer un esfuerzo de calidad a nivel secundario y motivar a los jóvenes de familias más pobres a ver la educación superior como algo posible.
-Cuando hay conflictos como el actual en Chile, ¿se puede terminar tomando medidas populares, pero inconducentes en el largo plazo?
-Sí. Irlanda fue el primer país de Europa occidental que introdujo cobro de matrícula, a fines de los 80. En 1996, el Gobierno, por una promesa electoral, lo eliminó. Y lo que se observó es que la equidad empeoró, porque benefició a los alumnos de clase media y alta, y la calidad bajó también, por falta de recursos. Hoy, políticamente, es muy difícil volver a cobrar y no saben qué hacer.

Crisis Mundial y Ahorros Chilenos


El Estado chileno mantiene alrededor de 19 mil millones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos en los llamados Fondos del Cobre o de Estabilización Económica y de Reserva de Pensiones. Pero además, cerca del 26% del total de la inversión extranjera de las AFP está en el país del norte: unos US$ 270 millones en los mismos bonos del tesoro; US$ 6.900 millones en fondos de acciones y US$ 7.500 millones en bonos de “alto rendimiento” o “basura”, llamados así porque su nivel de riesgo sobrepasa los límites de una inversión común y corriente.
En ese marco de exposición de los ahorros nacionales, la semana fue de malas noticias. En efecto, Wall Street perdió todo lo ganado en el año ante temores de una ralentización de la economía norteamericana, tras el acuerdo político que permitió al Ejecutivo aumentar su techo de deuda en 2,4 millones de millones de dólares -por sobre los 14 millones de millones actuales- y no caer en cesación de pagos, pero que fue negociado contra promesas de ahorro fiscal por una cifra similar. El convenio no dejó contento a nadie y se produjo en una coyuntura de otras malas noticias para la economía. En efecto, según las últimas cifras, el consumo de las personas -que representa dos tercios del producto interno norteamericano- cayó por primera vez en dos años; los subsidios de desempleo siguen en un record de 400 mil mensuales; la creación de empleo es menor a la esperada, las ventas de automóviles bajaron y los precios de los bienes, en general y pese al alto costo de los combustibles, siguen en picada, con un IPC que en junio cayó en 0,2%. Hasta hace unas semanas, el consenso de los economistas era que EE.UU. podría crecer este año alrededor de un 3,2%. Pero ahora cada vez más las expectativas se ajustan hacia 2% y menos en 2011 y una cifra similar el 2012.
A mayor abundamiento, en Europa el riesgo de España e Italia retrocedió a niveles de antes de la instalación del euro. Por ejemplo, la tasa de interés que se le exige a un Credit Default Swap o bono de seguro contra cesaciones de pago hispano o italiano a 10 años en dólares es de 6,2%, es decir, 3,6% sobre el interés que pagan los bonos del Tesoro americano. Para tener una idea de dicho costo, Chile paga sólo 0,9% por sobre ese nivel. Y es que la deuda pública de Italia alcanza ya al 120% de su PIB, transformándolo en el país más endeudado de Europa, sólo sobre Grecia, mientras que España, si bien debe 54% de su PIB, muestra una economía en recesión por el estallido de su propia burbuja inmobiliaria, y sus niveles de ingreso no aseguran la recaudación para cubrir sus gastos. Para peor, ni Italia, ni España podrían ser rescatadas –como Grecia- por el Central Europeo, pues sus economías son demasiado grandes y no habría recursos para aquello.
Así las cosas, el ahorro previsional de los chilenos se redujo en julio en más del 2%, mientras los Fondos Mutuos tuvieron su mayor disminución mensual desde agosto del año pasado, al cerrar julio con una baja del 3,6%. El Comité Financiero que asesora al Ministro de Hacienda se reunió la semana pasada para analizar la situación, pero decidió que no hay razones para desinvertir los ahorros en bonos del cobre en Estados Unidos. A pesar de todo, es el país más defensivo y seguro en medio de la actual crisis mundial que muestra todos los visos de tener una forma de W. Es decir, tras el derrumbe de 2008 y la recuperación de fines de 2009 y comienzos de 2010, parece que nos adentramos en una nueva caída de la actividad. Si así fuera, con un precio del cobre que seguirá relativamente alto por la demanda china y un dólar que seguirá bajo a raíz del cobre, los exportadores no mineros, especialmente los agrícolas, deberán amarrarse los pantalones.

domingo, 14 de agosto de 2011

El Banco Mundial alerta de la entrada en una "nueva y peligrosa fase" en la zona euro

La economía mundial ha entrado en una "nueva y peligrosa fase", en la que los países de la zona del euro deberán reaccionar rápidamente, ha dicho este sábado el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en una entrevista para el semanario australiano 'Weekend Australian'.
A pesar de la caída de la calificación de la deuda de Estados Unidos, que causó el pánico de los mercados, Zoellick cree que la crisis de la deuda de los países europeos es por el momento la más preocupante.
Con Grecia y Portugal acosadas por la deuda y otros países amenazados, no es sólo la economía de la zona euro la que está amenazada, sino también la propia existencia de la moneda, expresó Zoellick.

¿Cuánto tiempo?

Los inversores, ha subrayado, comienzan a preguntarse durante cuánto tiempo Alemania y Francia van a poder continuar ayudando a los países amenazados sin ponerse ellos mismos en peligro.
"Estamos en el comienzo de una nueva tormenta, diferente a la crisis de 2008. En las últimas dos semanas, hemos pasado de una difícil recuperación a una fase nueva y más peligrosa", ha explicado. "La lección de 2008 es que mientras más esperamos, más severas han de ser las medidas".

Cambios de poder

Más allá de las consecuencias financieras inmediatas, Zoellick estima que esta crisis provocaría cambios en el equilibrio de poderes en el mundo. Para él, esta crisis significa pasar el poder económico de Occidente a China
Para el presidente de la institución financiera, una devaluación del yuan ayudaría a moderar la inflación, aunque a la vez se volverían más baratos los productos chinos en el extranjero. Por otra parte, según Zoellick China quiere mejorar la protección social de su población, pero sin acercarse al modelo europeo, ha matizado. "Me dicen... que es demasiado caro".